¿Qué hago?

El existencialismo para los chicos
por Ximena Biosca

La historia:
Marcos Miko, un bizarro y descentrado oficinista, lleno de tics y gestos, cautivo de la vida actual, existencial y ordinario, es obsesivo hasta en los más pequeños detalles. Munido de portafolios, con silla plegable, reglas, calculadora y manuales en donde todo “está escrito”, Marcos es aconsejado por el Dr. Flema para que se tome dos días de descanso. Le propone la más simple e inquietante de las recetas: no hacer nada, y le da un juego de siete cartas con pasos a seguir, quizás una apelación a su pensamiento lateral (el que Marcos no tiene idea de que existe).
Así, en ese “no lugar” al que lo envían, Marcos interactuará con una oruga/gusana, consejera y algo monserguera y con personajes como el Dr. Flema (el doctor) y  el Jefe de sus pesadillas (su super yo que le recuerda todo lo que debe hacer).

El mensaje:
Las preguntas “sartreanas” (sobre libertad y responsabilidad) “¿qué hago?”, “¿qué tengo que  hacer?”, “¿qué tengo ganas de hacer…?” van apareciendo en la narración llevadas por el juego de los sobres. Irán surgiendo para que, como en todo cuento con moraleja, alguien pueda descubrir su camino. El mensaje no es nuevo: “escuchar” y perseguir los sueños, pero la sencillez y la falta de pretensión del texto lo presentan con frescura.

La realización:
Un vestuario inusual y sorprendente, para una propuesta independiente. Cada detalle del mameluco de Marcos está lleno de significados. Mención aparte merece, dentro del vestuario pero con un protagonismo especial, la galera, que cobra vida y acompaña los gestos y  guiños del protagonista y en este sentido se convierte en un personaje/títere más.
Sólo un árbol es la escenografía, pero un árbol símbolo: el árbol de la vida, tan bien realizado y con tanto detalle que abarca todo el pequeño escenario y es central en la narración.
Los títeres merecen destacarse: funcionales, expresivos (cada vez más difícil en los títeres actuales) y armónicos.
La música, un clásico del teatro infantil, es hermosa y melodiosa como en las otras obras de Zain, sólo que esta vez se le agregan canciones pegadizas entre las que no falta un rap muy bien llevado y el leit motiv necesario para cualquier obra de teatro musical: “La ruta de mi camino no está en un mapa, no está en un libro, es un papel en blanco que voy llenando al ir andando”, canta el único protagonista y todos nos vamos con ganas de que así sea, coreando ese estribillo.

Que una misma persona cargue el peso de toda la narración y no sólo lleve el hilo de los personajes, sino que también interactúe con ellos,  manipule títeres, haga sus voces y las de los personajes, recorra el pequeño escenario en patines y además de eso cante y se mueva coreográficamente es mucho. El riesgo es excederse y quedar expuesto con cierta orfandad escénica. Javier Zain logra “hacerse” del escenario, en base a un trabajo laborioso y detallista al extremo. Gestos, juegos de palabras, voces y onomatopeyas, nada parece estar librado al azar: Todo está lleno de sentidos y simbolismos y ese es el gran mérito de la obra. Incluso se lo ve disfrutar, atento a lo que tiene que hacer, pero interactuando además con el público en un lenguaje de clown.
Como todas las propuestas de Javier Zain, esta se destaca por su estética, plástica y por sus colores no “infantiles”. Los contrastes le vienen bien a la obra, que combina los distintos lenguajes y niveles (el texto, el intertexto, la música con las canciones) de una clásica comedia musical. Pero ¿Qué hago? no lo es. Por su planteo, por su estética, por su laboriosa originalidad es una creación personal y encantadora -como el buen teatro-.
¿Qué hago que todavía no la vi?


¿Qué hago? Libro y Puesta en Escena, Coreografía e Intérprete: Javier Zain. Composición y Producción Musical: Esteban Rozenszain. Asistentes de dirección: Rosina Calabria, Lola Acheriteguy, Federico Scheinkerman. Dirección de arte: Javier Zain. Escenografía y Utilería: Gabriel Díaz y Analía Gaguín. Títeres: Adriana Sobrero. Vestuario: Mónica Toschi. Asistente de vestuario: María Josefina Vecchietti. Realización de Galera: María Auzmendi. Maquillaje: Daniela Tolini. Diseño de Iluminación: Javier Zain. Diseño gráfico: Javier Zain. Fotografía: Carlos Suter. Producción ejecutiva: Romina Pomponio. Asistente de producción: María José Colonna. Prensa: Ayni Comunicación. Producción y Dirección general: Javier Zain
Sitio web: http://quehagoteatro.blogspot.com/

Teatro El Piccolino. Fitz Roy 2056 – CABA
Funciones: Domingos 17 hs
En vacaciones de invierno: Viernes y Domingos 17 hs
Entrada $35
Reservas: 4779-0353

1 comentario:

piedra de mar dijo...

Quería comentar que trabajar con Javier Zain es un gran placer: se aprenden muchas cosas en el sentido artístico. Y en el sentido humano el grupo también cada vez crece más. Todos tenemos nuestras responsabilidades dentro de él y lo hacemos con mucho amor y dedicación. Unidos y dirigidos por una persona que tiene "el don" para el rol que ocupa. Me siento halagada de formar parte de su equipo.
Lola (Asistente de Dirección)